Estás a mitad de camino, la asistencia se apaga y de golpe tenés entre las piernas una bicicleta que pesa el doble de lo normal. Es una de las llamadas más frecuentes que recibimos, y casi siempre con la misma pregunta: ¿espero a que cargue algo o me la llevo como sea?
La respuesta corta es que esperar no sirve. Y hay un número que lo explica.
Por qué no podés esperar a que cargue
Una batería de bicicleta eléctrica tarda entre 3 y 5 horas en cargarse si es pequeña, y entre 6 y 8 horas si es de mayor capacidad. Los cargadores rápidos, cuando el modelo los trae, recortan eso apenas un 30 o 40%.
O sea: aunque encontraras un enchufe amable en una tienda, estarías hablando de horas, no de minutos. No es una parada técnica, es media jornada.
Y hay un detalle que mucha gente descubre tarde: una carga parcial de veinte minutos casi no rinde. La autonomía típica de 40 a 100 km se reparte a lo largo de todo el ciclo de carga; con un empujón corto no vas a recuperar los kilómetros que te faltan.
Qué hacer en el primer minuto
- Salí del carril. Una bici sin asistencia en una ciclorruta concurrida o, peor, en calzada, es un obstáculo. Movete al andén o a un costado seguro antes de pensar en nada más.
- Apagá el sistema. Dejar el display encendido consume lo poquito que pueda quedar.
- Fijate si la batería es extraíble. Si lo es y estás cerca de casa o de la oficina, podés llevarte solo la batería a cargar y dejar la bici asegurada. Ojo con dónde la dejás.
- Calculá la distancia real que te falta. Empujar una eléctrica no es como empujar una bici común, y eso lo explicamos abajo.
Empujarla hasta la casa: por qué cuesta tanto
Dos razones se suman.
La primera es el peso. Una bicicleta eléctrica pesa bastante más que una convencional por el motor y la batería. Empujarla diez cuadras en plano ya es incómodo; en la subida de un barrio de ladera, es otra cosa.
La segunda es menos obvia. Muchas eléctricas llevan el motor dentro del buje de la rueda. Cuando la rueda motriz gira sin asistencia, el motor opone una resistencia leve pero constante — vas a sentir que la bici "frena sola". No es tu impresión y no le hace bien al sistema hacerlo durante kilómetros.
Lo que no conviene hacer
- Remolcarla amarrada a otro vehículo. Además de ser peligroso, hace girar la rueda motriz a velocidades para las que no está pensada girando en vacío.
- Meterla en un taxi o en la maleta de un carro sin asegurarla. Los tirones sueltan cables y aflojan el conector del motor.
- Dejarla encadenada "un ratito" para volver después. Una eléctrica parada es un blanco visible, y la mayoría de los seguros no cubren el hurto en vía pública.
La salida práctica: moverla hasta donde haya enchufe
Lo que resuelve el problema es sencillo: llevar la bici a donde puedas dejarla cargando tranquila. Tu casa, tu oficina, el taller. Nosotros la recogemos donde estés y la trasladamos completa y asegurada — no se desarma nada y la batería se queda puesta.
Va sobre el mismo remolque con el que movemos motos, sujeta con eslingas de microfibra y sin contacto metal con metal. El precio arranca en $64.500 COP, el mismo que para una moto, y se confirma cerrado por WhatsApp antes de salir.
¿Y si además se pinchó?
Ahí el asunto se complica por otro motivo, y tiene que ver con dónde está el motor. Lo contamos en detalle en qué hacer si se pincha una bici eléctrica con motor en la rueda.
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